jueves, 3 de diciembre de 2015

Noche para pegar o clavar a los candidatos



Estos paneles que ahora aparecen desnudos, en poco más de tres horas, cuando comience oficialmente la campaña electoral para las generales de 2015, pasarán a alojar un montón de carteles electorales. Unos estarán pegados con cola, otros directamente con grapas, que es mucho más cómodo, rápido, limpio y moderno, ¡dónde va a parar!

Parece mentira que, mientras avanza y se transforma el mundo, mientras lo digital lo invade todo, incluida la política, aún no se haya inventado nada alternativo a la cutre pegada de carteles con la que comienza las campañas electorales. 

La propia Ley Electoral lo precisa: ”Los Ayuntamientos tendrán obligación de reservar lugares especiales gratuitos para la colocación de carteles y, en su caso, pancartas y carteles colgados a postes o farolas por el sistema llamado de banderolas. La propaganda a través de las pancartas y banderolas sólo podrá colocarse en los lugares reservados como gratuitos por los Ayuntamientos”. Además la Junta electoral de zona “distribuye los lugares mencionados atendiendo al número total de votos que obtuvo cada partido, federación o coalición en las anteriores elecciones equivalentes en la misma circunscripción”. 

No hay nada más trasnochado que un candidato cogiendo el escobón untado de pegamento para barrer su careto en un cartel electoral. Puedes haber contado con los mejores asesores, con los más prestigiosos fotógrafos, con el equipo de campaña más sagaz, todos a una dispuestos a diseñar el cartel ganador para que al final te capten las cámaras emplastándolo con el cepillo. Por eso normalmente muchos delegan en los subalternos para este trabajo sucio.

A pesar de los pesares, las vallas, la cartelería tradicional y los espantosos spots no han pasado de moda, aunque estoy convencida de que ya no provocan el mismo efecto en el electorado, sobre todo conviviendo y compitiendo con los otros muchos recursos que favorecen los social media.

Un paso adelante para acabar con la pegada de carteles lo dio Marbella cuando en las dos anteriores citas electorales, autonómica y locales, solicitó permiso a la Junta Electoral de Zona para suprimir los tradicionales paneles y canalizar la propaganda electoral de los partidos a través de los paneles electrónicos repartidos por el municipio. La medida quería evitar que se ensuciara la ciudad antes de la cita con las urnas. Para estas elecciones, el nuevo gobierno municipal ha dado marcha atrás y ha vuelto a lo tradicional. Y es que cuesta tanto desprenderse de algunos símbolos...

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