jueves, 21 de enero de 2016

La mañana y la madre que la parió

Escucho la broma telefónica que le han gastado a Mariano Rajoy desde el programa despertador "El matí i la mare que el va parir" (La mañana y la madre que la parió) de la emisora catalana Radioflaixbac. Ya lo habréis oído porque se han cansado de repetirlo en todas las televisiones. Pero por si no es así, os cuento que han llamado a Moncloa diciendo que Carles Puigdemont quería hablar con el presidente y sorprendentemente les han pasado con él (no quiero ni imaginar el chorreo que le ha tenido que caer a la persona que ha fallado en su papel de filtro). Es entonces cuando un imitador se ha hecho pasar por el recién estrenado mandatario catalán y ha dialogado con el popular sobre la posibilidad de verse y mantener una reunión. Yo me he sentido un poco voyeur en su equivalente auditivo, claro, como si estuviera detrás de una puerta escuchando sin permiso una conversación privada y con la sensación de que en cualquier momento el engañado va a revelar algún dato que le puede dejar en evidencia. 


Escuchar el tono inocente y campechano de Rajoy, sus explicaciones sobre qué día podía ser el más apropiado para verse, dadas las circunstancias, la certeza que mostraba sobre lo dudoso de una próxima investidura, su confesión sobre que tiene “la agenda muy libre”… y, sobre todo, su reacción al saber que había sido víctima de una broma, ni una voz más alta que otra, ningún exabrupto, ni siquiera un colgar el teléfono airado, solo su sencilla frase “esto no es serio”, que define perfectamente la situación… Todo esto -digo- me ha acercado a una persona que hasta ahora me resultaba indiferente y con la que no tenía ninguna sintonía.

Cuando alguien es víctima de un engaño, me inspira ternura. Siempre me pongo del lado de la víctima y en este caso el damnificado es el presidente en funciones. Considero de dudoso gusto recurrir a las bromas telefónicas para animar un programa radiofónico, más cuando el objetivo de la mofa es una autoridad de la altura de un presidente del gobierno. Hay líneas que es mejor no traspasar. Además por broma entiendo algo que te provoca la risa y a mí esta no me ha hecho gracia, más bien me ha dejado preocupada. ¡Qué fácil puede ser conseguir información “sensible” de alguien con poder a través de una simple llamada telefónica!

Somos un país bromista, no hay más que ver twitter. Nos reímos de todo o de casi todo, no olvidemos que de nosotros mismos nos cuesta más reírnos. Juguemos a imaginar. Qué tal si le gastamos una broma a los bromistas, qué tal si alguien se hace pasar por el director de la cadena de radio Radioflaixbac, llama a Carles Pérez, el responsable del programa despertador, y le dice que, tras la ingeniosa broma, está despedido. Y que por el carácter de la fechoría será un despido disciplinario y procedente. Y toda la conversación se graba y se emite en todas las televisiones del país, como está ocurriendo con la de Rajoy. Probablemente durante el tiempo que durara la mentira, supongo que el interesado se sentiría desconcertado, inquieto, incluso indignado, y luego, al destapar el engaño y saber que sería escuchado por todos, como mínimo digo yo que se sentiría algo molesto. Eso sí, apuesto a que el caso no tendría la misma repercusión. Al imitador como mucho le conocen los oyentes del programa en el área de influencia de la emisora, mientras que al presidente, por el cargo que ocupa, le conocen a escala mundial y tiene un nivel de responsabilidad incomparable con el de un locutor de radio.

No es Rajoy el primer pardillo, también el rey don Juan Carlos, Fidel Castro o el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, han sido antes víctimas de este tipo de inocentadas, aunque no estaba tan candente el delicado tema del proceso de autodeterminación catalana.

¿Que para qué ha servido esta broma sin gracia? Pues para que todo el país se haya enterado de que hay una emisora en Cataluña denominada Radioflaixbac, con un programa matinal titulado “La mañana y la madre que la parió”, con un presentador que se llama Carles Pérez. Eso sí, pasar a la posteridad por metérsela doblada al presidente, tampoco es haber inventado la pólvora. Pongamos cada cosa en su justo lugar. En cuanto a Moncloa, seguro que a partir de ahora no va a ser tan fácil llamar y que te pasen con Rajoy. Y más si la llamada procede de la Generalitat.


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