sábado, 30 de enero de 2016

Pregúntale a Siri

Estaba mi hijo atrapado por la desidia, por no decir aburrido como una ostra, cuando se le ocurrió coger mi móvil y empezar a hablar con Siri, uno de sus pasatiempos favoritos. Siri, por si alguien lo desconoce, es una aplicación con funciones de asistente personal con la que cuenta el sistema operativo IOS -los productos Apple, los móviles IPhone para entendernos- y que, mediante la voz, te permite hacerle preguntas o darle órdenes. Como dice la propia publicidad, “con Siri puedes usar la voz para enviar mensajes, programar reuniones, hacer llamadas y mucho más. Y no hace falta que grites, háblale en un tono normal: lo entiende todo e incluso te responde. Es tan fácil de usar y hace tanto por ti, que cada día le encontrarás nuevas utilidades”.


El caso es que después de preguntarle muchas chorradas y comprobar cómo la voz femenina y autómata de Siri salía del apuro medianamente bien, de repente la respuesta a una de las cuestiones de mi hijo me dejó impresionada. A la pregunta: ¿Tienes novio? Siri contestó: Soy libre como un radical. He aquí la prueba gráfica----------------------------------------->

En un primer momento, contagiada por el ambiente político enrarecido que nos acompaña, yo pensé en los radicales, en los extremistas o intransigentes, entendámonos. Pero la bromista de Siri no se refería a esos, claro que no, es más prudente. Ella aludía a los radicales libres, la especie química que daña nuestro cuerpo causando el envejecimiento y también en el peor de los casos, graves enfermedades. ¡Qué cachondo!, me dije imaginando al tipo que había programado la aplicación. Acto seguido pensé que mi hijo había descubierto algo nunca visto, una mina de oro, pero llegaba tarde. Otros ya habían jugado antes al mismo juego, con resultados todavía más originales que los que había obtenido mi hijo.

Es más, hace pocos días la noticia era precisamente que un rapero había conseguido que Siri le hiciera el acompañamiento en una exhibición de beatboxing con un sencillo truco.

Con esta auténtica estupidez he descubierto que mi teléfono cuenta con un montón de prestaciones a las que no les saco partido y de las que podría estar beneficiándome mientras espero que alguien me llame. Y es que -antigua yo- sigo pensando que el principal sentido de un móvil es que suene.

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