martes, 12 de enero de 2016

Que se entere César Alierta

No tenía hoy de qué hablar en este blog, hasta que un amigo que trabaja en Telefónica me ha comunicado el resultado de sus pesquisas para tratar de averiguar por qué su empresa tardaba tanto en responder a mi solicitud para contratar Fusión+. ¡SOY UNA GRAN MOROSA! Y yo sin saberlo. Eso sí, afortunadamente no figuro en ningún registro. 


Parece ser que en 2009 generé una deuda de 3.375,50 euros en facturas de móvil. Me han pillado al iniciar la portabilidad de mi línea. Lo curioso es que yo nunca he sido cliente de Movistar. De hecho en 2009 no era cliente de ninguna empresa de telefonía móvil. Sí lo era de Telefónica de España, con quien tengo la línea fija desde tiempos inmemoriales, pagando religiosamente, y con quien he llegado a contratar ADSL y, más recientemente, fibra sin ninguna dificultad. 

Me dicen que es un caso claro de suplantación de identidad. He podido averiguar que esa “otra” Ángela Beato Córdoba con mi mismo DNI y domicilio en Marbella -que yo recuerde, en mi última visita a la Costa del Sol los celulares pesaban tres kilos y solo servían para hacer y recibir llamadas-, contrató consecutivamente cuatro líneas de móvil, con sus correspondientes terminales de alta gama, y fue utilizándolas una tras otra sin abonar los gastos. A medida que le cortaban el servicio por impago, pasaba al siguiente número y así sucesivamente. Me he quedado impresionada de lo fácil que resulta estafar… Todo es muy marciano…


Ahora tengo que presentar una denuncia en la Policía Nacional o la Guardia Civil, que me queda más cerca, y remitir copia junto con mi DNI a un número de fax –por cierto, quién tiene fax en su casa hoy en día- para que estudien mi reclamación y pueda solucionar el “problemilla”. 

Sí, me lo tomo un poco a chufla porque, visto lo visto, está en juego únicamente mi paquete integrado de internet+TV+fijo+móvil, pero me cuentan casos en los que los suplantados se enteran de que están en un registro de morosos justo cuando están a punto de firmar una hipoteca o pedir un préstamo.  

Todo este asunto me lleva a preguntarme:

-¿De verdad es tan sencillo contratar un servicio sin acreditar tu identidad? Quiero decir, ahora entro en la web de un operador de telefonía móvil, contrato una línea a nombre, no sé, por ejemplo.... de mi suegra... anoto sus datos, dirección y cuenta corriente de su banco para domiciliar las facturas, ¿y ya está, a esperar? Pues parece ser que sí.

-¿Cómo es posible que en Telefónica/Movistar+ no sean capaces de cruzar las bases de datos de clientes de telefonía fija y móvil? Al menos les chocaría que el mismo DNI y nombre de un cliente tuviera diferente dirección y datos de facturación en la línea fija y en el móvil. Y si una de las dos facturas no se abona, dar la voz de alarma. 

-¿Por qué cuando yo inicio las gestiones para contratar Fusión+ y detectan la deuda, nadie se pone en contacto conmigo para informarme? Hasta cuatro personas distintas de Movistar me han atendido a lo largo de las últimas semanas sin saber explicarme por qué la gestión no avanzaba. “Está en proceso”, era la consigna.

-Si, como sospecho, mi caso no es único, sino uno entre un millón, ¿llegan a ser conscientes de estos pequeños “incidentes” los responsables de esta gran compañía? 

-¿Sabe el presidente de Telefónica/Movistar+ que su empresa podría dejar de perder dinero o -mejor dicho- obtener mayores beneficios cuidando estos pequeños detalles? Puede que quizá luego no habría que leer lo que hay que leer. Yo soy de Letras, pero intuyo la obscena cantidad de dinero extra que podría llegar a facturar esta compañía si se hicieran las cosas medianamente bien.

Que se entere César Alierta. Aunque, viendo la actualidad, me parece que está ahora a otras cuestiones.

Mi último mensaje es para la suplantadora: Ya me contarás qué tal me fue la vida en 2009. La que yo viví no estuvo mal. ¡Ah! Y una cosa más... ¡QUE TE DEN!

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