martes, 16 de febrero de 2016

Mi día de suerte

Esta misma tarde he recibido el siguiente SMS.


Está claro que es un timo. Lo sé porque es un clásico, huele a distancia, es cutre, ya estamos cansados de saber lo que pasa cuando hay un 806 por medio –lagarto lagarto- y porque hoy en día nadie regala nada. Lo de poner el Corte Ingles, con “El” en minúscula y sin la tilde en “Inglés”, también es bastante revelador. Vamos, que estaba chupado, pero por si alguien podía caer en la tentación, aquí está la confirmación oficial.


Muchos se preguntarán por qué la Guardia Civil se toma la molestia de alertar sobre un engaño tan evidente. Pues porque a pesar de ello estamos hartos de conocer casos de gente que pica, que se cree que es su día de suerte, llama, le mantienen durante un buen rato al teléfono con una tarificación muy superior a la de una llamada normal, para finalmente terminar la comunicación con la promesa de completar los detalles en unos días y lo que reciben en realidad es una factura que le quita el hipo. Me pregunto por qué sigue ocurriendo y, lo que es peor, por qué las denuncias de las agencias de consumo a las autoridades competentes parecen no servir de nada. 

Visto lo visto solo nos queda el entrenamiento en detección de ladrones y hacer que corra la voz, así a estos siniestros personajes se les acabará el mercado de incautos y con ello el negocio. Y mientras tanto, recordemos que es raro que alguien te regale algo por la cara y que hay pequeños placeres que son gratis o casi. Estos 10 en particular están infravalorados:

-Beber agua cuando se tiene sed.

-Descalzarse al llegar a casa.

-Recibir un buen masaje en los pies.

-Que te rasquen la espalda cuando te pica.

-Pasarse un bastoncillo por los oídos

-Paladear una onza de chocolate antes de acostarse.

-Encontrar en el buzón de manera inesperada una carta, abrirla y leerla… Si no es una factura, mejor. 

-El abrazo espontáneo de tus hijos.

-Ver un atardecer en tecnicolor.

-Apagar el móvil.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada