miércoles, 27 de abril de 2016

¿Algún politólogo en la sala?

Recuerdo que en los primeros pasos de esta breve legislatura, allá por el 27 de enero, cuando se discutía en el Congreso sobre la ubicación de los partidos en el hemiciclo, en vista del panorama y la dificultad de los líderes políticos para ponerse de acuerdo, pedía yo en este mismo blog que fueran eligiendo fecha cuanto antes para votar de nuevo y nos ahorraran tiempo, dinero y vergüenza. 

Unos días después, en un post del 3 de febrero, vaticinaba lo que hoy 27 de abril, ya es un hecho. Cierto es que no había que tener muchas dotes de clarividencia para adivinar que íbamos a repetir elecciones. Más de tres meses perdidos soberanamente y, al final, pasaremos casi un año con un gobierno en funciones.

Vamos de nuevo a las urnas y lo peor es que los partidos no tienen previsto cambiar absolutamente nada en su estrategia de cara a esta nueva cita electoral. Deben confiar en que los ciudadanos corrijamos por nosotros mismos el ‘anómalo’ resultado del 20 de diciembre, después –eso sí- de someternos a la insoportable tortura de otra campaña cuando aún no hemos terminado de digerir la anterior. 


Es curioso y preocupante –al menos a mí me lo parece- este punto de no retorno en el que nos hallamos y me surge una duda imaginando el escenario apocalíptico al que esta situación nos pueda conducir. Si nada cambia, si los políticos mantienen las mismas listas que en diciembre, con iguales argumentos que entonces, las mismas líneas rojas y similares equipos negociadores con idénticas posturas inflexibles… y si los ciudadanos insisten en dar su apoyo a los mismos partidos que hace cuatro meses… en definitiva, si nada se mueve, ¿qué hacemos?

O algo peor, ¿qué pasa si una amplia mayoría decide castigar la incapacidad de nuestros líderes políticos absteniéndose o votando en blanco?

¿Algún politólogo en la sala?


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