martes, 17 de mayo de 2016

Alargar la vida a base de misas

Leo en el diario ABC que ir a misa cada semana alarga la vida. Comprenderéis mi sorpresa al encontrarme este titular en un periódico, por mucho que sea un diario no solo reconocidamente monárquico, sino también católico. 

Consumida por la curiosidad me adentro en la información para descubrir de qué manera han llegado a tan reveladora conclusión y lo primero que me encuentro es la alusión a un estudio realizado en Estados Unidos que ‘demuestra’ que asistir a los oficios religiosos reduce un 33% el riesgo de muerte por enfermedad cardiovascular o cáncer. La cosa empieza a enfadarme sinceramente, como cada vez que se menciona cualquier método para librarse de afecciones tan devastadoras. Son múltiples los ejemplos que conozco de la macabra lotería que hay detrás de este sufrimiento. 

Así que ya, más encendida que un Gusiluz, leo toda la noticia. Parece ser que los científicos encargados del estudio se basaron en un informe estadístico sobre salud de las enfermeras y extrajeron los datos relacionados con la frecuencia en que estas mujeres asistían a la iglesia. Digamos, por tanto, que la muestra no parece tan amplia y variada como se exige a un estudio de esta envergadura, y tampoco la principal conclusión sería extrapolable. Atribuir a sus visitas al templo y no a un estilo de vida saludable la menor incidencia de enfermedades me parece un poco osado. También a los propios responsables de este fiasco, si os tomáis la molestia de leer hasta el final la información. 


Que la espiritualidad puede ser beneficiosa para quien la integra en su modo de vida es un hecho, y no forzosamente relacionada con ir a misa o practicar una religión. No hay más que ver la paz que exhiben los defensores de la meditación. Pero de ahí a que eso te vaya a librar de enfermedades va un trecho considerable y me atrevería a decir que insalvable. Afrontar la enfermedad con buen ánimo y ganas de luchar es muy importante, pero no basta.

Sinceramente no sé qué me asombra e indigna más, que haya habido un grupo de científicos perdiendo el tiempo con esto, que alguien -supongo- haya costeado un estudio de este calibre pudiendo invertir ese dinero en seguir investigando para encontrar una cura de todos los cánceres o que un periódico que se supone serio le dé difusión a esta noticia en su área de sociedad y aseverando de forma categórica afirmaciones que no se sostienen ni con ayuda del espíritu santo, no digo nada de la fe.

Id a misa las veces que queráis, practicad la meditación si eso os ayuda, encontrad instantes para la introspección si eso equilibra vuestros niveles de estrés o buscad en la espiritualidad un alivio a las preocupaciones, pero nada de esto os asegurará vivir más que el resto ni ser inmunes a las enfermedades. Esto, lamentablemente, no funciona así. Si no estarían las iglesias llenas y los hospitales vacíos.



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