martes, 10 de mayo de 2016

El invento del siglo

Ni la lavadora, ni la Thermomix. Por supuesto, ni la fregona. Si me apuras, ni la tele, ni el ordenador, ni el Iphone o el e-reader. El invento por los siglos de los siglos acaban de desarrollarlo en el MIT, el Instituto Tecnológico de Massachusetts, y se llama XPL. Vale, sí, probablemente pueden trabajar un poquito más el nombre, todo se andará. Ya se devanará alguien los sesos de cara a su comercialización.

Los detalles del hallazgo los tenéis en la propia web del MIT, pero para vuestra comodidad os los resumo. XPL es una especie de segunda piel artificial que imita la elasticidad y apariencia de una piel joven -esa que lucimos alguna vez en nuestra vida- y que colocada sobre el cuerpo tensa la epidermis, con lo que, ¡atención!, que aquí viene lo más revolucionario, elimina la flacidez y las arrugas. Este material a base de silicona es de quita y pon, es decir, que si tienes una cita importante, un evento o una sesión fotográfica (tiembla Photoshop), te lo plantas en el rostro para hacer borrar las bolsas de los ojos y conseguir similares efectos a los que aportaría someterse a un lifting facial, sin necesidad de pasar por la consulta del cirujano plástico. Para haceros una idea, aquí tenéis un ejemplo gráfico que aporta Olivo Labs, el laboratorio que ha trabajado en el invento.


Ahora bien, una vez exhibido esa radiante imagen artificial, disimulado la realidad, los años, la experiencia, las risas, los enfados… y recibido todo tipo de piropos y halagos por tu buen aspecto, luego regresas a casa, te arrancas la piel y vuelves a ser tú mismo, el de las arrugas y las bolsas. Sería comparable al wonderbra, vamos.

Ojo que me he limitado a destacar sus posibilidades estéticas y no he mencionado que el XPL tendría también otros efectos muy positivos sobre la hidratación de la piel, la protección ante las radiaciones ultravioletas o en tratamientos de la dermatitis. Aunque, desengañémonos, lo que más nos pone es lo del rejuvenecimiento del rostro. 

Los científicos que han trabajado en el invento están emocionados, tanto -imagino- como la clientela que este producto pueda tener y que mayoritariamente será femenina. Porque así son las cosas. En un caballero la arruga es bella. La piel curtida y marcada por la edad le aporta al hombre un punto interesante, es el madurito atractivo, puede incluso presentar telediarios sin problema y arrancar algún suspiro. Tratemos de buscar una mujer con años y arrugas dando las noticias. Ana Blanco no vale, que hay hecho un pacto con el diablo.

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