jueves, 26 de mayo de 2016

Lo que he aprendido en un taller sobre SEO

Hoy he asistido a un taller ofrecido por la Concejalía de Formación, Empleo y Comercio del Ayuntamiento de Majadahonda. Se trata de un primer acercamiento pero, por lo que he visto, parece que funciona bastante bien. Me enteré del curso por una compañera de fatigas, envié un correo a la dirección que figuraba en la comunicación pública a través de su perfil en Twitter y al instante obtuve una respuesta en la que me confirmaban que tenía plaza reservada. Esta mañana, antes de recibir el curso, el director del servicio nos ha dedicado unas palabras de bienvenida e, inmediatamente después de concluir el taller, me ha llegado un correo electrónico agradeciéndome mi participación e invitándome a futuras actividades igual de atractivas. Y todo esto a pesar de que no soy vecina del municipio y, por tanto, no pago sus sueldos con mis impuestos. Es lo que yo entiendo por eficacia. Recomiendo a emprendedores y desempleados que no le pierdan la pista.

Pero volvamos al curso. Se titulaba "Cómo ser un nº 1 en Google". Quizá a algunos os parezca un poco pretencioso, pero cuando uno está con el chip de ‘Me voy a comer el mundo’ y derrocha actitud positiva, ese lenguaje suena a gloria. Para quienes precisen mayor aclaración acerca de la temática, la cosa iba sobre posicionamiento en el rey de los buscadores de internet, lo que también se conoce como SEO por su acrónimo inglés, Search Engine Optimization. Traducido: optimización en motores de búsqueda. Vamos, que la idea era adquirir los conocimientos y trucos necesarios para conseguir que si yo, por poner un ejemplo, me dedico a criar peces de colores, consiga que mi web de cría de peces de colores aparezca posicionada entre los primeros resultados del buscador cuando alguien esté interesado en el tema y busque por la red información al respecto. De esta manera el amigo de los peces de colores visitará mi web, quedará fascinado, eso generará tráfico hacia mi portal y todos seremos felices.


Porque no pensaréis que el que salgan unos u otros resultados cuando escribís vuestra búsqueda en la cajita de la lupa es aleatorio. No señor, tiene su ciencia y responde a un enigmático algoritmo. De todo lo que ha contado de manera muy didáctica Ángeles Carsi, la directora de Websa100, responsable de dar la formación, lo que me ha quedado meridianamente claro es que una adecuada elección de las palabras clave que utilizas en tus páginas, pensando siempre en quién quieres que te encuentre, es la mayor y más importante herramienta para convertir tu web en la más ‘clickada’, la top de las tops. Por supuesto, luego es importante no defraudar al usuario en cuanto contenido y usabilidad, pero lo primero es lo primero. Y este mismo consejo se puede aplicar con el objetivo contrario, para hacer desaparecer un enlace que no te favorece. Me explico. Quién no ha tecleado su nombre alguna vez en Google para ver qué salía y se ha encontrado accidentalmente con alguna desagradable sorpresa: desde su identidad asociada públicamente a una multa de tráfico hasta un perfil en redes sociales de alguien con su mismo nombre pero con muy ‘dudoso’ aspecto. Pues la única manera de eliminar esas referencias, sin llegar al extremo de reivindicar el derecho al olvido, es generar otras más positivas que suban peldaños en el buscador y vayan dejando atrás a las que no queremos que se encuentren tan fácilmente. 

En mi caso un día descubrí que al ‘googlearme’ aparecía una información del portal PRNoticias de mayo de 2005 –hace once años, ya ha llovido- donde se relata un episodio de mi vida profesional tan simbólico y que explica tantas cosas, que prefiero que siga siempre ahí para recordar, yo misma y los demás, de dónde vengo y dónde voy. Ya ves, cuando la vida es la que me posiciona, prefiero dejar en paz el SEO.



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