lunes, 27 de junio de 2016

A comprar tampones a Canadá

Desde los 11 años, en que me vino a visitar por primera vez la regla, hasta el día de hoy, que aún se resiste a abandonarme, he calculado que me habré gastado más de 2.500 euros en tampax y compresas, tirando por lo bajo. Esperaba que mi hija se sumara más tarde a este club menstrual, para no coincidir y duplicar el gasto en la misma casa -una sangría en todos los sentidos-, pero ya estamos las dos gastando a lo loco puntualmente una vez al mes. Estos productos, que consumimos porque no nos queda más remedio, están sometidos a un IVA del 10%, el llamado tipo reducido, y lo peor es que hubo un tiempo que el impuesto que les aplicaban era del 21%. Es verdad que nos podríamos ahorrar el atraco prescindiendo de estos inventos y recurriendo al uso de toallitas lavables, como hacían nuestras abuelas, y abstenernos de refrescarnos en la piscina, o practicar algún deporte distinto al ajedrez, y si me apuras, podíamos quedarnos en casa en esos días -¡qué más quisieran algunos!-. Incluso podríamos habituarnos a la copa menstrual puesta de moda por la CUP, que aunque igualmente gravada, es reutilizable y así solo nos robarían una vez cada diez años. Pero me resisto a que los legisladores marquen mis costumbres higiénicas a la hora de afrontar mi condición no elegida de mujer.


Quien sea capaz de lograr los apoyos necesarios para gobernar este país deberá plantearse muchas cuestiones, en particular el espinoso asunto de los impuestos, y más concretamente los que afectan al consumo de productos de primera necesidad, como son los relacionados con la higiene femenina. Esta reivindicación no es nueva. Llevamos años lamentándonos de que se penalice a estos productos con la misma carga fiscal que a otros que son de auténtico lujo. Ahora, en un enésimo intento -esperemos que no fallido-, un grupo de mujeres ha lanzado Tampons from Canada, un movimiento para sensibilizar al nuevo gobierno sobre este tema y que de una vez por todas rebaje el IVA de tampones y compresas al tipo superreducido del 4%. De no ser así, planean hacer un pedido masivo de tampones a Canadá, país que el año pasado eliminó la tasas sobre este tipo de productos. La campaña está hecha con mucho sentido del humor y espíritu crítico, igual que el vídeo que la sustenta.


Yo desde luego me apunto a esta iniciativa, asociada a la petición en este mismo sentido lanzada por la periodista Celia Blanco hace algunos meses a través de Change.org. Y la ampliaría a otros productos igualmente necesarios como los pañales, tanto de adulto como de bebé, los salvaslip y las compresas para pérdidas de orina. Que ya voy teniendo una edad y la jubilación que nos pueda quedar no va a dar para muchos lujos.

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