Blog personal de Ángela Beato. Escribo lo que siento. Digo lo que pienso. Procura no tomarme demasiado en serio.

viernes, 17 de junio de 2016

Si tu instalación de gas tiene que pasar revisión, prepara la cartera

Ayer comprendí cómo se pueden cometer atracos de manera legal o, dicho de otro modo, cómo te pueden tangar con la ley en la mano. Incluso alcancé a vislumbrar el poderoso influjo que las empresas energéticas ejercen sobre la legislación. Poneos cómodos, que os cuento.

En breve vendrán a casa los inspectores enviados desde mi empresa distribuidora de gas para comprobar si la instalación de mi vivienda, así como mi caldera, están en perfecto estado. Ya han enviado una carta que anuncia su visita, obligada por ley cada cinco años. De modo que, aprovechando que ya pago un contrato de mantenimiento con el servicio técnico oficial del fabricante de mi caldera Vaillant -que incluye revisión anual, desplazamiento y mano de obra gratuitos-, concertamos la cita preventiva de rigor para curarnos en salud.

El técnico comprobó que todo estaba en su sitio, que somos buenos cuidadores de calderas, y todas las piezas pasaron su reglamentaria ITV, por llamarlo de alguna manera. Solo había –nos informó- un pequeño problema sin importancia. La nueva legislación ha introducido algún cambio: ahora debe haber un orificio en el tubo de salida para medir los gases de combustión, que se cubre con un pequeño tapón especial termoresistente. Es como el agujero que ya tiene mi caldera estanca en el frontal y que se ve cuando desmontas la cobertura del aparato para comprobar su correcto funcionamiento. Vamos, lo que venía haciendo hasta ahora el técnico para poder meter su detector de gases y asegurarse de que todo estaba correcto. Lo que la ley parece haber cambiado es el lugar del agujerito. Las nuevas calderas y sus correspondientes instalaciones ya cumplen con la normativa, pero las que son anteriores a la entrada en vigor de esta novedad, tienen que adaptarse. En esas circunstancias me encuentro yo, mejor dicho, mi caldera estanca. 

Por lo que nos comentó el técnico, él podía taladrar al instante el tubo ‘evacuahumos’ y colocar el tapón en su agujero por un módico precio -22 euros y pico-, pero si preferíamos podíamos esperar a confirmar ese extremo cuando vinieran los inspectores y probar suerte, a ver si no nos llamaban la atención por esta ‘anomalía’. Claro que, en caso de que nos obligaran a adaptar la instalación a la normativa bajo amenaza de corte de suministro –que parece que es así como funciona la cosa-, si decidíamos llamarle para que nos lo viniera a hacer él mismo, la ñapa nos costaría entonces 96 euros, además de dilatar el trámite en el tiempo. Otra opción –nos apuntó- era que pleiteáramos con la compañía suministradora, una opción que descartamos pensando que ese dinero no compensaba el esfuerzo y tiempo perdido.

Al preguntarle sobre la oscilación en el precio nos explicó que nuestro contrato de mantenimiento con Vaillant no contempla más que el cuidado de la caldera, no la instalación exterior y el agujero va en el tubo de fuera. No termino de entender, si ayer durante su visita las condiciones de mi contrato eran las mismas, solo mantenimiento de la caldera, por qué entonces sí podía manipular la instalación, pero a un precio más razonable. Debe ser que se me escapa la ingeniería energética.

Os transmito este episodio como si fuera algo extraordinario, pero los cambios en la ley no son de hace dos días, lo que pasa es que yo vivía en la ignorancia. Al consultar por internet la dichosa normativa -desconfiada que es una por naturaleza-, me he encontrado este interesante post de 2013. 

En fin, que al final, resignada a que me costara el menor dinero posible la broma, ya por simple curiosidad, le consulté al especialista si el cambio en la normativa obedece a una cuestión de seguridad o de eficiencia energética y me respondió que ni una cosa ni la otra. ¿Entonces? Prácticamente vino a concluir que el cambio únicamente beneficia al señor inspector, que no tendrá que sudar para desmontar la carcasa de la caldera, sino que con quitar el taponcito del agujero y meter su sensor de gases habrá terminado su revisión en menos de un minuto. Eso supondrá que podrá doblar e incluso triplicar las calderas y domicilios atendidos por día y hacer caja a mayor velocidad. Y el fabricante de la pieza que adorna ahora mi tubo exterior imagino que también estará contento con la novedad y con poder surtir de tubitos a todos los inadaptados como yo. Incluso el servicio técnico oficial de mi caldera tampoco debe estar muy disgustado con esta modificación, dado que ayer venía a hacer un trabajo que en teoría no le iba a reportar ni un céntimo, ya que me cobran anualmente más de 100 euros por darme cobertura gratuita ante cualquier eventualidad, y al final la operación me costará 22 euros y pico.

Este post queda inconcluso porque aún falta la segunda parte, que será la visita de los inspectores oficiales de la empresa que me suministra el gas y cuyo importe abonaré en la siguiente factura, para redondear los más de 500 euros que gasto al año por no pelarme en invierno y poder ducharme con agua calentita. Todavía pueden darme alguna sorpresa extra, aunque estoy ya curada de espanto. Diría que llevo escrito en la frente “Usuaria gilipollas dispuesta a contribuir a pagar sus emolumentos a los políticos que utilizaron las puertas giratorias para sentarse en los consejos de administración de las compañías energéticas”. Yo es que tengo mucha frente…


2 comentarios:

  1. La historia es calcada hasta en la marca de la caldera. Me ocurrió ahora hace un año (yo no le dejé taladrar el tubo). Lo que me pregunto es si yo mismo puedo taladrar la carcasa de adorno de la caldera justo donde están los tapones de medición, así cumpliría escrupulosamente con la norma que entró en vigor:

    cuando no exista toma de muestras en el conducto de evacuación de los productos de la combustión ni en el propio aparato o si, en este ultimo caso, existiendo esta no se puede acceder a ella sin desmontar la carcasa del aparato.

    Si taladro y dejo a la vista los tapones, ya no hará falta desmontar la carcasa para medir.

    Es viable taladrar la carcasa?

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  2. Uf! Yo no me atrevería, pero el miedo es libre...

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