viernes, 12 de agosto de 2016

La información deportiva necesita más mujeres periodistas

Llevaba tiempo queriendo volver sobre el sexismo y la actualidad me lo ha puesto a huevo… Cuando escribo este post, los únicos deportistas españoles que de momento han conseguido medallas en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro son mujeres y se llaman Mireia Belmonte y Maialen Chourraut. Después de que esta última consiguiera el oro en piragüismo, el comentarista de TVE destacaba cómo la deportista había logrado una gesta habiendo sido madre hace casi tres años. En el diario El Mundo se podía leer: ‘Su mejor rendimiento ha llegado, sin embargo, tras ser madre. Ane es la niña de sus ojos, la hija de esta vasca de Lasarte-Oria, (nacida en 1983), y de su entrenador y marido, Xabier Etxaniz’. ¡Ya está! Ya hemos mencionado a su marido y a su hija. No digo yo que ser madre y deportista no entrañe sus dificultades, y que recuperarse para la alta competición tras un parto no tenga mucho mérito, pero igual que ser madre y profesional de cualquier otra cosa.

En cuanto a Mireia, así elegía el diario Marca ilustrar un reportaje previo a la brillante consecución de las dos medallas de la nadadora.

Estaréis conmigo en que, salvo por el cachondeo que provoca la traviesa perspectiva, Mireia tiene fotos mejores.... Después del aluvión de críticas recibidas en las redes sociales, el director del periódico deportivo, Juan Ignacio Gallardo, dijo que era de salidos querer ver algo sucio ahí. Fue peor el remedio que la enfermedad, porque siguieron dando caña y recordando otras dudosas selecciones fotográficas, como la imagen que eligió este mismo medio para identificar a la jugadora de waterpolo Laura López, que recoge el instante en el que el bañador le jugó una mala pasada durante un partido y dejó al aire uno de sus pezones. No debían tener mejor fotografía. El caso es que, volviendo al tema Mireia, la presión popular llevó a los responsables de la publicación a recapacitar y cambiar la foto. Ahora se ve así.


Hace unos días, el Chicago Tribune publicaba un tuit anunciando la medalla de bronce en Tiro de una deportista de EEUU, Corey Cogdell-Unrein, ahorrándose su nombre y presentándola directamente como la mujer de un jugador de fútbol americano.
En la información a la que conducía el enlace, el titular de la noticia estaba completo, pero en Twitter decidieron economizar caracteres. Este episodio me recordó otro de hace algunas semana protagonizado por Infobae, un diario que anunciaba la nominación de 'Messi, Higuaín y una mujer' como autores del mejor gol del año en Europa. Si la mujer no tenía nombre, el titular mucho menos…


La mujer era la futbolista del Lyon Camille Abily, pero alguien debió pensar que no estaba tan a la altura de sus compañeros como para mencionar su nombre. También en esta ocasión fue el clamor de las redes sociales el que forzó una corrección

A pesar de vivir en el siglo XXI, algunas mentes se han quedado ancladas en el pasado. El machismo  -junto con la torpeza y la ignorancia- sigue estando presente, y más en el mundo del deporte, donde aún seguimos siendo prácticamente recién llegadas y los medios de comunicación no siempre gestionan de manera adecuada este ámbito informativo. De las mujeres deportistas se comenta su aspecto, su atractivo, su atuendo, si está o no casada, su edad, si tiene hijos… detalles que -parece- deben interesar a la audiencia. De ellos, en cambio, se suele precisar la potencia, la fuerza, la energía, la técnica… todo relacionado con el deporte que practican y en el que destacan, que es básicamente la información que deberíamos recibir sobre un deportista, sea hombre o mujer. Un estudio de la Universidad de Cambridge, titulado ‘Machismo, Medios y Deporte’, ha ahondado sobre esta cuestión con resultados muy reveladores. A ellas los periodistas las suelen llamar chicas, mientras que ellos son hombres; a ellas se refieren con condescendencia, las infantilizan; a ellos nos los presentan como héroes poderosos. Ellas luchan; ellos dominan.

Como periodista, suelo ser muy crítica con el ejercicio profesional de mis colegas y analizo siempre cómo contribuyen a aumentar o disminuir ese sexismo en citas deportivas tan destacadas como Río 2016. Por ejemplo, ¿de verdad es necesario que el diario El Mundo publique la lista de las atletas atractivas? ¿Y que el Mundo Deportivo dedique un artículo a las olímpicas más sexis? Ya puestos, al menos que hagan como ABC, que sin distinción recopila 'pibones' de ambos sexos

Otra imagen que ha sido noticia es la del partido de vóley en el que se disputan un punto una jugadora alemana con su bikini mínimo frente a su contrincante egipcia tapada de arriba abajo. En el caso egipcio está claro quién decide el atuendo y por qué; lo que me mosquea es la vestimenta occidental, que –sin querer pecar de mojigata- me parece demasiado escasa cuando hay que vestirlas a ellas y excesiva cuando se equipa a los hombres. Eso sí, hay quien debe celebrar la decisión. Sin ir más lejos, el propio diario deportivo Marca parece tener querencia gráfica con este deporte en su modalidad femenina. 

Estoy harta del trato absolutamente discriminatorio que se les suele dar a las deportistas, aunque compruebo que lo nuestro no dejan de ser unas cuantas anécdotas comparado con las perlas que se escuchan y leen en otros medios internacionales. Tampoco quiero que las mujeres deportistas reciban mayor atención o reportajes sobre lo duro que es ser mujer y deportista. Prefiero leer historias de superación y esfuerzo, independientemente de que su protagonista sea hombre o mujer. Que destaquen su técnica, su habilidad, su fuerza, su superioridad sobre sus contrincantes. Igual que me gustaría ver más portadas dedicadas a las gestas femeninas cuando las hay, y que no pasen desapercibidas porque Cristiano Ronaldo se constipa. Y lo que me sigue pareciendo muy triste es que la presencia femenina fija en el diario deportivo AS sea la de la chica voluptuosa y ligera de ropa que sale cada día para alegrar la vista de sus lectores. 

El periodismo deportivo siempre ha sido muy de tíos, no hay más que escuchar los programas de radio, ver los de la tele o consultar el staff de los medios especializados. Las mujeres de esta tribu se cuentan con los dedos de las manos, porque tradicionalmente eso del deporte es de machotes, de amigotes, de hinchas; cuanto más suenen los programas a barra de bar, mejor; cuantas más risas y ambiente de despedida de soltero haya en las tertulias, más complicidad con el oyente, espectador o lector. Y no debe ser mala estrategia en vista de los números que se manejan a la hora de medir las audiencias.

Soy mujer, me gustan los deportes y la información deportiva, pero me debe faltar la testosterona necesaria para verle la gracia a lo que no la tiene. Supongo que el periodismo deportivo necesita más mujeres profesionales de la información en sus filas, pero no como meros objetos decorativos. De momento me conformo con que sean ellas, las mujeres deportistas, las que vayan animando el medallero español. Ya verás al final qué risa nos va a dar como sumen más metales que ellos. 

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