viernes, 30 de septiembre de 2016

Centrifugando Ferraz

Desengañémonos… Con lo del PSOE estamos montando un revuelo desproporcionado. Rebajemos el tono dramático, por favor. En política, como en la vida, evolucionamos como un guión de Juego de Tronos, de ahí el éxito de la serie. Nos mueven las envidias, las luchas de poder, el tiro al débil, el beneficio propio, la desgracia ajena, la imposición de criterios. Y esto no es nuevo. No es que de repente ese tipo llamado Pedro Sánchez haya dejado de ser el guapo para ser el codicioso, el loco, el kamikaze, el diablo que va a firmar el certificado de defunción de un partido histórico. No señor. Es el mismo secretario general del PSOE elegido por los militantes, el mismo de antes de las dos derrotas en las urnas y que sigue sin pensar en dimitir, mientras le llega por whatsapp igual que al resto de españoles la broma esa de ‘Pedro Sánchez se niega a abandonar el grupo’. 

Digo que esto de las crisis internas en los partidos no es nuevo porque basta hacer memoria -refrescarla en vez de perderla- para comprobar cómo a lo largo de estos años de democracia hemos asistido a otros terremotos políticos, si no de igual magnitud, sí con la misma repercusión informativa -ya sabéis, nos encanta cotillear sobre los problemas de los demás-, aunque quizá hasta ahora los púgiles en las luchas de poder se hayan resistido menos… Pero es que entonces no existía la amenaza de Podemos.

Chacón, Rubalcaba, Madina, Borrell, Almunia, Gómez, Jiménez, Simancas, los mismísimos Guerra y González… todos cargan en su biografía con algún momento de fricción. Otra cosa es que cada uno tuviera mayor o menor facilidad para tirar la toalla. Las famosas primarias siempre despiertan encendidos debates, fobias y filias. Los aspirantes a sucesores nos suelen regalar momentos de pelea con navajas impagables, aunque sean personajes con tendencia a la discreción y prefieran que sea la prensa la que propague los rumores. La ubicación en las listas, la política de pactos, la procedencia, el pasado, las dudosas compañías, el mal resultado en unas elecciones..., cualquier detalle es susceptible de crear o destruir adhesiones aparentemente inquebrantables. 

Los debates internos entre voces discordantes no son patrimonio exclusivo del PSOE, aunque este sea un partido más dado a ventilar sus asuntos en público. También a lo largo de la trayectoria vital de IU se han vivido luchas de corrientes. Y qué decir del comatoso UPyD. O del PP con sus díscolos, sus 'ex' pasados al mixto o la poca sintonía entre las nº 2 del partido y del gobierno. O las iniciativas surgidas en el seno de Podemos, cada una defendiendo una manera de proceder: Adelante Podemos, Reinicia Podemos, Podemos Escucha, Anima Podemos, Uniendo Podemos... y con Errejón e Iglesias como dos polos opuestos de la misma pila

La mejor manera de enfocar la casa de los líos que tienen en Ferraz es dándose un paseo por los memes inspirados en la cuestión y que han animado Twitter. Es donde se comprende que el único drama en este asunto es comprobar hasta qué punto la clase política es capaz de hacer el ridículo. Un talento -¡ojo!- del que hacen gala no solo quienes aspiran a controlar el cotarro en los partidos, sino cualquiera que se muere por mandar o estar arriba en todos los ámbitos de la vida, desde una comunidad de vecinos, hasta una asociación, pasando por una empresa o un sindicato. Porque no es cosa de la política, amigos, es sencillamente el género humano, con mayor o menor sentido común y vergüenza torera. 


Y mientras, este país con un gobierno en funciones… Eso sí, ya sabemos para qué han servido las últimas dos elecciones. Para deshojar la rosa, dirán algunos. Yo más bien diría que para centrifugar Ferraz. Y ya sabéis que un buen centrifugado consigue eliminar de la ropa el agua que sobra.

Y en Génova, frotándose las manos con la colada.



No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada