miércoles, 28 de septiembre de 2016

Cuatro años por cinco vidas

Trato de imaginar qué puede pasar por la cabeza de una madre que ha perdido a su hija al escuchar la sentencia que condena solo a cuatro años de prisión al individuo cuya ambición, negligencia e irresponsabilidad están detrás de su muerte y la de otras cuatro chicas, y de las lesiones de casi 30 jóvenes más en una noche de discoteca que iba a ser una fiesta de Halloween y termino siendo ciertamente una noche de terror. 

Intento adivinar cómo se te queda el cuerpo cuando compruebas que la vida de tu hija vale una media de 350.000 euros, la cantidad por familia que la sentencia del juicio ha fijado como indemnización por el perjuicio causado. Tu niña equiparada a una cifra y tasado el vacío de no poder besarla nunca más cada mañana, ni verla soplar las velas en su cumpleaños, ni recibir sus mensajes cargados de emoticonos por whatsapp.

Saber que han salido absueltos o condenados con penas mínimas todos los implicados en aquella fatídica noche, plagada de un encadenado cúmulo de desafortunadas y catastróficas desdichas, desde los responsables de una irresponsable seguridad, hasta los que tenían que haber controlado aquel descontrol, pasando por los que por omisión o desidia permitieron que sucediera... debe escocer como si derramaran a litros vinagre en tus heridas.

Y, definitivamente, concluir que ni la ley ni la administración ni el sentido común van a poder alejar de la noche ni de los locales de ocio juvenil -como se separa al pirómano del fuego- a ese llamado ‘empresario’ que debía estar contando billetes mientras la marabunta aplastaba el corazón de tu niña en una fiesta con sobreaforo y tú dormías ignorando que te acababan de arrebatar de la manera más absurda lo que más querías… no puede más que encender en tu interior una rabia incontenible tal que, o bien te destruye la vida o bien te da el impulso que necesitas para enfocar todas tus energías en conseguir que nadie más pase por lo que tú estás pasando.

Toda mi solidaridad con la familias de las víctimas del Madrid Arena y mi total incomprensión ante una sentencia tan suave que canjea 5 jóvenes vidas por 4 años a la sombra.


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