viernes, 18 de noviembre de 2016

Saturada de retos

Se llama Mannequin Challenge, o lo que es lo mismo, el desafío del maniquí. Consiste en posar con varios amigos como si estuvierais congelados y que alguien lo grabe y lo suba a internet. Este reto ha multiplicado su viralidad al ser interpretado por Ronaldo y sus compañeros de la selección portuguesa.

   

Lo último y más surrealista en relación con este reto es que La Guardia Civil, más concretamente sus Grupos de Acción Rápida (que tiene guasa) se han subido al carro y han retado a la Policía Nacional a que les imiten.

 

¡Pero qué co... nos está pasando! ¿Nos hemos vuelto locos? Una cosa es reírle las gracias a un zumbado ocioso que se inventa una gilipollez y la sube a Youtube (e inexplicablemente se hace viral) y otra es que la Benemérita le siga la corriente pensando que así, pareciendo un cuerpo de seguridad ‘súper enrollado’, va a ganar amigos y reputación digital. Que lo mismo es así, viendo el nivel... Pero prueba tú a vacilarle con la tontería esta al próximo agente que te encuentres, intenta hacerle el maniquí cuando vaya a ponerte una multa por sobrepasar la velocidad permitida, ya verás qué risa. 

Antes fue el reto de la botella, hacer girar en el aire una botella de plástico con algo de líquido y conseguir que caiga sobre su base. Por supuesto, todo el procedimiento convenientemente grabado. A esto tengo enganchado a mi hijo.

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Y antes de eso el reto del condón lleno de agua que te tiran encima de la cabeza. O el del condón que sorbes por la nariz y tienes que expulsar por la boca. Y el de la cucharada de canela que te comes y luego pasa lo que pasa Y mucho antes el cubo de hielo o agua fría que se tiraron todos lo famosos del mundo para solidarizarse con los enfermos de ELA. Este desafío al menos tenía cierto sentido. Pero el resto, estos que he mencionado y muchos otros más, no tienen ni pies ni cabeza. 

Qué lleva a alguien a inventar chorradas así y, lo que es peor, cómo logran que la gente les siga el rollo. Por qué no se inventa nadie un reto para descubrir la cura contra el cáncer, o la solución para reducir la tasa de paro, o la fórmula para frenar el calentamiento global… Por qué no surgen retos más prácticos. El reto, por ejemplo, de circular bien por una rotonda, o respetar un paso de peatones; el reto, quizá, de no hablar a gritos en un restaurante o espacio público; o el de tirar la basura a las papeleras y no al suelo; podría ser, por la salud general, el reto de abstenerse de subir tanto contenido inútil a la red. 

Y una última pregunta reflexiva: por qué todo el mundo quiere ser gracioso y hacer reír a los demás… cuando muchas veces no tiene ni pizca de gracia. 

Este es mi reto: tratar de no sulfurarme más con tanta idiotez.

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